Latina Stereo

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Una permanente invitación a enriquecer sus conocimientos, con información curiosa y poco conocida, sobre esta mixtura de ritmos afro-latinos que bien ha sido llamada “Salsa”.

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Carl Tjader, suena el vibráfono
Fuente:
Samuel Piñango

El vibráfono, éste era el instrumento de fantasía que Carl Tjader solía tocar como un mago del ritmo. Uno de los más importantes vibrafonistas del jazz latino, un director de grupo que influenció profundamente el mundo de este género. Carl Tjader es amado incluso después de haberse cumplido 20 años de su muerte. Quizás porque no se encuentra explicación de cómo un hombre de ascendencia sueca, sin ningún vínculo de sangre con Cuba o con Puerto Rico, haya tenido un éxito tan grande e importante interpretando el jazz afrocubano.

Los padres de Tjader eran 'vaudevillians', artistas que viajaban de un lugar a otro haciendo espectáculos cómicos y de danza. Su padre era bailarín de tap y su madre tocaba el piano. A su paso por la ciudad de Saint Louis, se precipitó el nacimiento de Carl, pero sería hasta 1927, cuando la familia viaja hacia California para abrir una escuela de danza, que Carl empieza a tener contacto con el arte.

El pequeño comenzó a bailar profesionalmente a la edad de 3 años y llegó a aparecer con bailarines famosos de la época en una película llamada El blanco de la nube negra de la alegría.

El sonido de Carl era natural y tenía un 'feeling' bastante sentimental. Era muy interesante cómo él usaba el sonido y sus técnicas cuando tocaba las baladas. Carl amaba a su instrumento y "abrazaba cada nota", se puede escuchar en sus composiciones, tenía sensibilidad y una forma de acompañar única.

Carl aprendería a tocar el piano con su madre a los 14 años. El descubrimiento del jazz lo llevó a tocar batería e integrar una banda de Dixieland en el colegio, así como a participar en varios concursos de batería, llegando a la final de una de estas competencias, que, por el bien de otros instrumentos que después interpretaría, afortunadamente perdió.
Durante los años 43 al 46, Tjader se enroló en la Armada Americana, para tiempo después matricularse en la Universidad de San José y más tarde en la de San Francisco. En esta última conoció al pianista Dave Brubeck y al saxofonista Paul Desmond, con quienes tocó y grabó en octetos experimentales.

Uno de los hechos curiosos de la carrera de este músico fue la facilidad para los instrumentos. Tjader fue aprendiz empírico de varios de ellos y aprendió a tocar bongos de la noche a la mañana. Un buen día, al escuchar que un tipo llamado Nick Espósito buscaba un bongosero que pudiera tocar en una de sus grabaciones, él, un afiebrado de la música, se unió al proyecto.
El inquieto Carl grabó con Stan Getz uno de sus más interesantes trabajos jazzísticos. Más adelante tocó con el quinteto de George Shearing, en el vibráfono, y ocasionalmente en el bongó.
La percepción de Carl era de un gran acierto, sabía lo que quería y luchó hasta conseguirlo, buscaba autenticidad en su máximo nivel y trajo a uno de los grandes arreglistas de todos los tiempos, Claus Ogerman, para este álbum. Con esto nos dio una posibilidad de entremezclarnos totalmente.

Fue durante este tiempo, mientras trabajaba con Al McKibbon -quien a propósito estuvo en Barranquijazz en el año 2000- empezó a escuchar a Tito Puente. De este encuentro se desprendió su profundo interés por el jazz latino.

Mientras estaba con Shearing, Tjader grabó algunos álbumes, el primero de ellos se llamó 'Ritmo Caliente', el primer álbum afrocubano de Tjader, quien luego inició con su nuevo grupo un esquema musical en quinteto que influenció bastante a los músicos de esa época: vibráfono, bajo, piano y dos percusiones.

Tjader siempre tuvo una gran audiencia que lo seguía constantemente, al igual que excelentes músicos; entre los años 54 y 57 tocaba junto a pianistas como Manuel Durán y Vince Guaraldi, también con Al Mckibbon y Luis Miranda en las congas (quien era conguero de Machito). Ya en el 58 Willi Bobo y Mongo Santamaría trabajaron varios años con él (ambos acababan de salir de la orquesta de Tito Puente para unirse a Carl Tjader) y con José 'Chombo' Silva - prácticamente una de las alineaciones más fuertes de Tjader-. En una época Tjader llegó a tener a Mongo, Bobo y Peraza en su grupo, una especie de 'Dream Team' de la percusión. En 1961 Santamaría y Bobo se separan y toman su propio camino.

En el año 64, con la canción 'Soul Sauce', conocida como 'Wachi-Waro' (era una canción de Dizzy Gillespie con Chano Pozo) vendió casi 100 mil copias; este disco fue calificado como un clásico de la salsa que ayudó a popularizar este género a nivel del público latino. También fue muy importante la colaboración que hizo Tjader con Eddie Palmieri en un disco que se llamó 'El sonido nuevo', con el cual ganó un Grammy.  Palmieri comentaba acerca de este proyecto: "Carl tenía la apariencia de un muchacho americano perfecto, pero era uno de los vibrafonistas más naturales con los que yo tuve la posibilidad de compartir escenario. Cuando él llegó a mi banda, 'La Perfecta', estaba en su más alto nivel. Para mí fue un gran orgullo que él quisiera grabar conmigo, yo nunca había grabado con él, pero sí lo había oído". Y agrega: "en alguna época la Costa Oeste de los Estados Unidos estuvo relegada 5 años atrás en términos de música latina a comparación de Nueva York. El cordón umbilical iba directamente de Cuba a Nueva York, todos los grandes músicos y arreglistas llegaban a Nueva York, tú podías conseguir partituras por 50 centavos de dólar. Fue una época en donde Machito, Tito Puente y Tito Rodríguez hacían un disco semanal, y poco a poco las bandas empezaron a ir a la Costa Oeste, hecho que ayudó a que se pusieran al día.
Cuando Cal Tjader trajo a Mongo y a Willi Bobo a San Francisco, le dio la vuelta a esta situación, los dos eran los más grandes en sus instrumentos y esto afectó toda la Costa Oeste. Todos los músicos de esta región deberían estar agradecidos por ese hecho con Cal Tjader, fue un visionario y por lo menos estuvo una década adelantado a su tiempo; después de este momento la música latina en la Costa Oeste se volvió seria. Cuando Carl murió yo me fui al sótano de mi casa y toqué un número que había hecho para nuestro segundo álbum que se llamaba 'Resemblance', era un vals, me tocó muchísimo ese momento, Carl era un ser humano bellísimo, sin ninguna pretensión, simplemente se inclinaba hacia un lado y oía. Lo que él ha hecho para la música latina nunca podrá ser olvidado"
.

Algunas grabaciones 'Sui Géneris' de Tjader son 'Primo', con Charlie Palmieri y Tito Puente como invitado especial; 'Amazonas', junto a Airto Moreira, Hermeto Pascual, y un disco grabado cuatro meses antes de morir, 'Heat Wave', con el cantante de jazz Carmen McRae, un acercamiento al género latino, por el que ganó un Grammy.

A través de los años se perpetuó el sonido aterciopelado y mentolado del vibráfono, muy de su estilo, que combinado con la percusión afrocubana creó un coctel tremendamente explosivo. Entre los años 72 y 76 su trabajo disminuye y su carrera se viene, temporalmente, a menos, no obstante en esta época grabó cerca de una docena de discos. Más adelante Tjader inicia con éxito su último periodo con la disquera Concord Picante (en la que también grabó Tito Puente), considerado uno de los sellos de los grandes del latín jazz, y que incluso -dicen- fue creada para documentar la música de Carl Tjader. Su banda fue frecuentemente un sexteto y tuvo como una de sus estrellas al joven Poncho Sánchez, que continúa hoy en día con la tradición de Carl.
Carl Tjader nació en una gira y murió en otra, en un tour por las Filipinas sufrió un ataque al corazón a la edad de 56 años, dejando un legado musical que aún hoy es sumamente moderno.

Catalino “Tite” Curet Alonso
Fuente:
www.acemla.com

Su carrera en la música comenzó con educación básica en teoría y solfeo con el profesor Jorge Rubián. Sus primeros pasos en la composición los dio en Nueva York, en 1965, cuando compuso para Joe Quijano sus primeros temas.

Tres años más tarde, Tite compuso la canción "El gran tirano" para el bolerista cubano Roberto Ledesma. Y ante la no utilización del número por parte de éste, se dio la oportunidad de adaptar la canción, en una versión femenina, para la cantante cubana La Lupe. "La tirana" convirtió a Tite Curet en una sensación del pentagrama popular. Y añadiendo al repertorio de la legendaria intérprete "Carcajada final" y "Puro teatro", la carrera del compositor guayamés comenzó a despuntar en grande. En 1969 el trío Los Andinos le grabó "Detuve el reloj", el trío Los Condes se anotó un éxito similar con "Brujería" y Tito Rodríguez le convirtió en clásico los temas "Tiemblas" y "Don Fulano".


Coincidiendo con el surgimiento del movimiento salsero en Nueva York, Tite Curet Alonso se convirtió en uno de los compositores de mayor demanda del movimiento. Su producción junto a Jerry Massucci para marcar el regreso de Cheo Feliciano a la canción hizo historia y produjo éxitos como "Anacaona", "Mi triste problema", "Pa' que afinquen", "Si por mi llueve" y "Franqueza cruel". En 1971 le dio a Willie Colón el éxito "Piraña". Meses más tarde produjo para Ray Barretto "Testigo fui" y "Vale más un guaguancó". Su comunión con el género afroantillano le dio aciertos como "Las caras lindas de mi gente negra" y "De todas maneras rosas" grabadas por el sonero Ismael Rivera, "Periódico de ayer" interpretada por Héctor Lavoe, "Plantación adentro" compuesta para Rubén Blades, "La esencia del guaguancó" cantada por Pete "El Conde" Rodríguez y "El prestamista" producida para el maestro Rafael Cortijo. Sin embargo, su versatilidad como compositor le ha llevado más allá de la salsa para incursionar en otros géneros como compositor. En la balada produjo "Tema de Nilsa" que le grabara Johnny Olivo. En el merengue "Yo me dominicaniso" para Los Hijos del Rey. En la etapa del neofolklore compuso para Tony Croatto "Cucubano", que posteriormente grabara el quinteto internacional Menudo. Y sus temas navideños han formado parte del repertorio de varios cantantes.

Su presencia en competencias internacionales se dio con la participación de Los Hermanos Castro en el Festival de Río, donde interpretaron su composición en portugués "Y después del amor". En Buga, Colombia, obtuvo el primer lugar con "Deja al poeta cantar" que interpretó Irma Bruno. En el Festival de la Salsa en Venezuela llegó a la posición cimera con "Sal saludando" interpretado por Cheo Feliciano.

Ha trabajado versiones al español de numerosos temas internacionales. Le dio letra en español a "Candilejas" de Charlie Chaplin que grabó Wilkins, su versión de "Si yo fuera rico" le dio un gigantesco éxito a Chucho Avellanet, así como trabajó las primeras versiones al español que grabó Nelson Ned. Sus composiciones han formado parte de la banda sonora de películas como "Mujeres al borde de un ataque de nervios", "Bad Habits" y "Godfather II". Junto a su labor como compositor, Tite Curet desarrolló una extensa carrera periodística a través de publicaciones como "Variedades", "Estrellas", "El Mundo", El Reportero", "Vea" y "El Vocero". Ha publicado el libro "De la vida misma", así como mantuvo un programa semanal en Radio Universidad. Falleció el 5 de agosto del año 2003 dejando un opulento legado musical a Puerto Rico y al mundo.

Una leyenda de la música latina llamada La Lupe
Fuente:
rumbatana son y salsa

Cuenta la leyenda que La Lupe fue una cantante histriónica aficionada a las drogas y la santería que golpeaba a los músicos durante sus presentaciones. También se dice que dilapidó su vida entre el alcohol, las drogas y el sexo y derrochó una inmensa fortuna hasta quedar en la ruina.

Narra la historia que La Lupe actuó a mediados de los años 60 en el Carnegie Hall y en Broadway, tras lo cual los críticos musicales de Nueva York la eligieron como "la reina de la música latina". Cuatro décadas después, una cineasta cubana se propuso develar la verdad detrás del mito y el resultado es La Lupe Queen of Latin Soul, cinta que participa en el Festival de Cine de Miami.

"La ví por primera vez en un póster en el año 87 y por su aspecto pensé que era uno de los tantos `drag queens' que deambulaban Nueva York", recuerda la directora Ela Troyano, durante una entrevista con el Sentinel. "Años después, la seguí hasta una iglesia pentecostal donde dio testimonio de su vida quedé muy impresionada."

Cuenta Troyano que desde ese momento la historia de La Lupe se le metió entre ceja y ceja y no desfalleció hasta verla representada en una película. Sobre la fascinación que despierta esta cantante también da cuenta la obra musical La Lupe, protagonizada por la actriz boricua Zully Díaz.

Troyano empezó buscando recursos para su filme en 1993 y siete años después pudo viajar a La Habana y San Juan de Puerto Rico en busca de información sobre la cantante. Agrega la realizadora que cuando creía que había reunido el material que necesitaba y tenía casi todo listo para empezar a filmar, el proyecto dio un giro de
360 grados.

"Hasta ese momento yo había pensado rodar un largometraje de ficción, pero las imágenes de archivo que encontré eran tan valiosas que no tuve más remedio que cambiar de idea y producir un documental", comenta Troyano.

Para la cineasta no fue fácil tomar la decisión puesto que tenía más experiencia dirigiendo historias de ficción que documentales. Troyano se había hecho un buen nombre en Nueva York después de dirigir la sátira sobre las telenovelas Latin Boys Go to Hell y una historia sobre pandilleros nuyoricans llamada Once Upon A Time in The Bronx.

La otra razón que obligó a la cineasta a virar de dirección fueron los vívidos testimonios que escuchó de la gente que conoció a La Lupe y de quienes compartieron junto a ella momentos claves de su borrascosa vida. Legendarias figuras de la música popular latina de la talla de Johnny Pacheco, Mongo Santamaría, Ismael Miranda y Olga Guillot, entre otros, entregan en este documental vivencias y anécdotas de incalculable valor histórico.

Si bien la importancia artística y documental de La Lupe era más que suficiente para acometer el proyecto fílmico, hubo un hecho que marcó a la cineasta y aceleró todas las cosas.

"Empecé a escuchar la música de La Lupe en 1992, cuando yo atravesaba por una profunda decepción amorosa"
, revela Troyano. "Recuerdo que escuchaba una y otra vez el tema Yo soy tu esclava y ese dramatismo me ayudó a encontrar el tono para la película."

Después de esta experiencia, la directora tuvo claro que su reto era relatar la vida de una auténtica leyenda.

Como en cualquier canción de amor y dolor, el documental recoge momentos estelares en la carrera de la artista, pero también las tragedias que arruinaron su existencia.

La cinta arranca mostrando su sepelio en el Bronx, en 1992, para luego internarse en los avatares de su tormentosa vida. Norma Yoli, hermana de La Lupe, y quien fuera su asistente personal por varios años, Mercedita Rojas, desmienten las versiones sobre la adicción de la cantante a las drogas.

"En los años 60, durante el auge de La Lupe, casi todos los artistas consumían droga y tenían una conducta sexual irreverente que iba contra lo establecido", comenta Troyano. "No es nada raro que ella hiciera lo mismo, pero de ahí a decir que era una drogadicta perdida hay mucha diferencia".

A pesar de toda la polémica que pueda despertar la película, la cineasta comenta que se siente muy satisfecha de haberlo realizado. El próximo 5 de mayo el documental será presentado en todo el territorio americano a través de la televisión pública.
Sin embargo, ella dice que aún sigue abrigando otro sueño. "La Lupe es un personaje fascinante, ahora quiero filmar una cinta de ficción sobre ella y no descansaré hasta realizarlo".

Gloriosa era del mambo

Dámaso Pérez Prado, quien se inició como pianista y arreglista en las bandas más famosas de Cuba, como la orquesta Casino de la Playa, en la que tuvo contacto con el cantante Orlando "Cascarita" Guerra, es otra de las grandes figuras musicales de mediados del siglo pasado.

Destacado por su concepción del mambo, el músico cubano creyó que éste era un género más rítmico que la rumba, con un toque de swing norteamericano, que no era otro que el del jazz. Una visión del mambo que, a la altura de los años cuarenta, ya estaba bastante definida, según se desprende de una investigación publicada por el portal cibernético The Vinyl Tourist.

César Concepción forjador de un nuevo estilo plenero

Cayetano César Concepción Martínez, su nombre de pila, nació el 28 de julio de 1909 entre el verdor montañoso del barrio Vieques, en Cayey. De origen humilde, los juegos de su niñez, junto a sus siete hermanos, tuvieron lugar en el colmadito de sus padres, Tomás Concepción y Margarita Martínez.

La trompeta del puertorriqueño César Concepción le sopló nuevos vientos a la música autóctona con el engalamiento de la plena en la década de 1940 y 1950.

El proyecto musical del virtuoso melodista logró, además, el embellecimiento de los boleros con la inclusión de solos instrumentales, y la propagación, en suelo boricua, de géneros de gusto popular internacional, específicamente el contagioso calipso, dulce para el desarrollo del turismo en la Isla.

El hombre del "Sonido Fania"

Jon Fausty, el ingeniero original de muchas grabaciones clásicas de la salsa, las pone al día con el sonido digital de hoy.
En la nómina de Fania Records había un ingeniero de sonido descendiente de inmigrantes rusos y húngaros que se encontró por primera vez con esta explosión musical antillana cuando el judío maravilloso, el pianista Larry Harlow, llegó una noche al estudio en el que trabajaba en Nueva York.

Delta Sounds quedaba en la avenida Broadway. "Grababa música que no me gustaba para nada. Así es que invitaba a mis amigos a "jammear", el guitarrista Eliot Randolph invitó a Larry Harlow y a él le gustó el sonido de la sesión", dice el ingeniero Jon Fausty. Harlow es el pianista de las famosas estrellas de Fania, creador de la ópera "Hommy" y director de la orquesta que lleva su nombre.

Cuando llegó al estudio de Fausty, ya Harlow estaba vinculado a Good Vibrations, el estudio de grabación que en ese momento tenía el sello disquero Fania en el último piso del 1440 de Broadway, en Manhattan. "Ese estudio se lo compramos a una emisora, RKO, porque en ese momento estábamos con lo de la película y allí se podía editar para cine también", recuerda el flautista dominicano Johnny Pacheco, creador del sello Fania. Hasta 1971 se mezclaron películas en ese estudio, incluyendo "Los tres chiflados". Harlow invitó al sonidista a una audición, a la que fueron más de 50 candidatos, y Fausty se convirtió en el jefe de ingeniería del sello.

"Nunca en mi vida había visto una consola como aquella", dice Fausty, "así es que simplemente me senté a hacer el trabajo y me cogieron". Eso fue hace más de treinta años. En Good Vibrations mezclaron las películas "Our Latin Thing" y "Salsa", mucho antes de que Fausty trabajara en la banda sonora de "Carlito"s Way".
Jerry González: El mito del jazz latino se hace humano

Virtuoso y excéntrico, el trompetista y conguero boricua vive en Madrid como un poeta maldito y dice que no está loco.

Hay que tener mucha paciencia para entrevistar al genio de la trompeta y las congas que revoluciona el jazz y el flamenco en España. Jerry González ha olvidado la entrevista con este reportero en su apartamento en Madrid. No responde al timbre. Llamadas a su móvil. Sólo entonces contesta con una voz fatigada y la lengua enrevesada, como si acabara de despertarse. "Dame cinco minutos para vestirme". Pero pasan treinta. Y otra llamada. "Espérame, que me estoy bañando". El visitante pregunta al cabo de una hora si ya puede entrar o si tiene que suspender el encuentro para otro día. "Sube, pero trae una Coca Cola". La primera impresión que obtiene quien se acerca a este virtuoso del jazz latino es que tiene un carácter demasiado excéntrico y engreído.

Jerry González, de 57 años, es uno de los pocos en su género que ha logrado que casi lo veneren como a una estrella del pop. No le gustan las creaciones demasiado intelectuales. Cocinada en los caldos exóticos de la diáspora caribeña en Nueva York, criada al abrigo de los grandes como Dizzy Gillespie y Louis Armstrong, la música de este artista está hecha para clavarse en el pecho. En el cuerpo en la pista de baile. Las interpretaciones calan porque dicen algo. La máxima del saxofonista y clarinetista Lester Willis Young: el músico tiene que contar una historia.

Jerry llegó a Madrid en la primavera de 2001 tras su aparición en "Calle 54", el importante documental sobre jazz latino del director español Fernando Trueba. Y no ha parado de añadir melodías a las creaciones de artistas como el ejemplar guitarrista Paco de Lucía. Se entendió con las artes de los gitanos: el cante de Diego "El Cigala", la guitarra de Niño Josele y el cajón de Israel Suárez "El Piraña", con quienes creó la agrupación Los Piratas del Flamenco. Ahora estrena el disco "Jerry González Music for Big Band" (Universal Music), con la participación de músicos de primer orden, como el contrabajista español Javier Colina.












Ernesto Lecuona Casado, nació en la  Habana, Cuba, en el año de 1895, y murió en Tenerife, Islas Canarias, en 1963, es uno de los compositores más reconocidos internacionalmente.

Desde muy niño inició sus estudios musicales con su hermana Ernestina. Varios años después Lecuona obtuvo grandes éxitos tanto en sus presentaciones en Cuba como en diferentes partes del mundo.La labor como compositor de Ernesto Lecuona se refleja en cerca de 600 obras, entre las que se encuentran títulos que alcanzaron una gran popularidad tanto en Cuba como en el extranjero.

Entre sus creaciones se encuentran Siboney, María la O, Damisela Encantadora, Rosa la China, Danza Lucumí y La Malagueña.









José Urfé nació en el poblado de Madruga, el seis de febrero de 1879, y fue autor de disímiles obras, entre las que se destacan habaneras, criollas y danzones.

Al buscar un nuevo elemento rítmico en el son oriental para estructurar su famoso danzón titulado “ El bombín de Barreto”, José Urfé definió la forma actual del danzón cubano. Esta composición fue creada por él en 1910.

Falleció en La Habana, Cuba, el 13 de noviembre de 1937, José Urfé, destacado clarinetista, profesor y director de orquesta y banda, quién además fue un fecundo compositor.

El disco más vendido de Joe Cuba en toda su carrera  fue el trabajo titulado Bang! Bang!  hecho en 1967, el mismo año en el que Cheo Feliciano sale del grupo.

Orquesta Anacaona creada en 1932 por un grupo de ocho hermanas: Argimira (drums), Ada (tres, violín y trompeta), Concepción (saxofón), Caridad (contrabajo), Olga (saxofón, flauta, clarinete y maracas), Alicia (saxofón, clarinete y contrabajo) y Ondina (trompeta) y Xiomara (trompeta) todas de apellido Castro. Integraban también la formación original Hortensia Palacio (piano) y Graciela Pérez (cantante). Hicieron giras por Colombia, Venezuela, Puerto Rico, México, Panamá, Estados Unidos y Francia.

Louie Ramírez, se destacó cómo productor de la Típica Novel, Rubén Blades, Tito Allen, Fania All Stars, entre otros y también fue uno de los mejores arreglistas que ha tenido este género musical. Participa con el vibráfono en la grabación de los temas: Anacaona y Salomé de Cheo Feliciano.
 

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